“Dicen que estoy perdiendo mi tiempo porque nunca vas a
regresar a casa. Pero también decían que la tierra era plana y cuan falso es
esto ahora.”- Danniel O’donaghue, vocalista de The Script.
Somos soñadoras.
Soñadoras deseosas de un final de cuento.
Soñadoras enamoradas de un Edward Cullen, un Peeta Mellark
o, tal vez, un Mario Casas.
Pero aish, ¿Que nos pasa cuando encontramos un Romeo?
Más bien, ¿Un Romemo disfrazado de Romeo?
Lo resumiremos en cuatro simples palabras: Pijama rosa de
franela.
Y si a esto le sumamos una caja de pañuelos, El diario de
Noah y un helado enorme y monstruoso de chocolate, tenemos la ecuación perfecta
para un fin de semana ideal sumido en una depresión.
¿Suena bien, eh?
Es terriblemente sencillo echar la culpa a los demás; a esos
escritores para adolescentes con hormonas revueltas y a esos atractivos
cantantes que con tan solo sonreir nos hacen creer cualquier cosa y en
cualquier momento.
Y ahora, en este mismo instante, es cuando te levantas del
sofá con tu sexy pijama de franela, paras la película, te mueres del susto al
ver la de calorías que llevaba el helado en cuestión y encuentras la
determinación suficiente para salir a la calle con una sonrisa.
Porque hay que besar muchos sapos para encontrar un
príncipe, y aun así no encontrarás nunca a la persona perfecta.
Pero si a la perfecta para ti.

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